Saludo del mes de Noviembre: Mes de la Santidad




Cada uno de nosotros es único: si falta a la llamada del Don de sí, todos los demás permanecen empobrecidos. Por lo tanto, dar y darse no es un gesto de particular magnanimidad, sino el mismo modo de ser personas humanas auténticas. P. Chávez.


Queridos amigos del Proyecto Salesiano Tijuana el mes de noviembre nos recuerda que cada uno de nosotros está llamado a realizar su vida en plenitud y que hay que darnos prisa porque esta vida que ahora tenemos es finita. La pregunta sería ¿cómo realizarnos en plenitud? La respuesta nos la señala don Pascual Chávez que nos invita a ser personas humanas auténticas cumpliendo la tarea de dar y darnos.


En los oratorios salesianos y en cada obra de nuestro Proyecto vamos acogiendo la llamada de Dios a la vida, cada uno a dar y darse porque somo conscientes del llamado de Dios a la Santidad, es decir a la Plenitud; nos enseña el Papa Francisco: “Mi humilde objetivo es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor» (Ef 1,4)”.


En esta ciudad Migrante como Tijuana con sus límites y pobreza, pero con tanta generosidad de las personas seguiremos avanzando en el cumplimiento de la misión; así encarnamos el proyecto de cada uno y de todos: ser auténticos humanos y respondiendo al querer de Dios: sean santos.


En las colonias como la Sánchez Taboada, Valle Verde, el Mariano Matamoros, la Herrera, en la zona norte y tantas otras donde Proyecto Salesiano Trabaja, se deja ver la generosidad, se deja ver la solidaridad y esos es caminar en Santidad, señalo la ciudad y algunas de sus colonias porque sabemos que nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana.

Nuestro trabajo de educar y evangelizar a los jóvenes y atender a todas las personas vulnerables se da en los trabajos que cada día y que cotidianamente hacemos los salesianos, voluntarios, animadores, catequistas, maestros y todos los que se suman a dar y se dan así también nosotros decimos con el Papa Francisco: Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante”.

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