CONOCIENDO LA VIDA DE DON BOSCO


El empeño de un salesiano de trabajar por y para los jóvenes en educarlos, formarlos, evangelizarlos y ayudarles a ser buenos cristianos y honrados ciudadanos, tiene su fundamento en un gran hombre, padre fundador de la congragación salesiana.

San Juan Bosco, un hombre revolucionario, visionario, emprendedor, hombre de mucha fe y de convicciones fuertes y firmes, y con eso abierto al cambio y de una búsqueda continua de modos diversos y eficaces para la educación en especial de los jóvenes. Este es un grande tesoro que te invitamos a conocer, querer y amar.


Conocer a Don Bosco, es conocer una figura gigante de nuestra iglesia, que supo leer el Evangelio desde el optimismo, desde la jovialidad, desde un espíritu alegre, desde el amor y la amabilidad y adaptarlo a sus tiempos para cambiar el rumbo de su vida, de la vida de los jóvenes y de la sociedad.



En el tiempo del nacimiento de Juan Bosco, de sus estudios, de la fundación de la congregación salesiana el ambiente no era nada agradable entendiendo por ambiente la vida en general ya que existía una seria de revoluciones, entre ellas…


La revolución francesa, con la destrucción de la monarquía, sus principios: LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, los reyes europeos declaran la guerra a Francia;

La revolución industrial, burgueses dueños del capital, monarcas dueños del comercio. Deshumanización del trabajo: sueldos de hambre y jornadas de 16 horas de trabajo. Surge el pauperismo y la mendicidad. Casi 100 años sin leyes de protección al obrero.


Don Bosco nace el 16 de agosto de 1815 en plena era napoleónica (1769-1821). Napoleón encabeza el golpe de estado en 1799 y en 1802 se autonombra Cónsul Vitalicio. En 1804 se constituye emperador. Hay guerra en todo Europa y se hacen fuertes los principios de la revolución francesa: suprimiendo los privilegios de la nobleza, fortaleciendo la libertad y los derechos de todas las personas, igualdad de todos ante la ley.


Para estos años surge la RESTAURACIÓN (1815-1830), que pretende a la situación anterior a la revolución francesa, el regreso de los reyes, la “monarquía” se apoya en la nobleza, el alto clero y el ejército, devolviendo los “privilegios”. Fe sin libertad de conciencia, de culto, de pensar. Personas e ideas opuestas al régimen son reprimidas. Los perseguidos huyen o se organizan en asociaciones secretas.


Nace el RESURGIMIENTO (1831-1848), varios movimientos que buscan tres cosas principalmente: 1. INDEPENDENCIA de Italia, expulsando a Austria del territorio italiano. 2. UNIDAD de Italia: un solo reino y no 8 estados. 3. DEMOCRACIA: Constitución – Parlamento – Elecciones.


Así en 1848 surge la guerra de independencia (contra Austria) después habrá otras dos guerras una en 1859 y la segunda en 1866.


En el mismo año de 1848 surge la ley Boncompagni: que le quita a la Iglesia toda injerencia en la educación y pasa la responsabilidad a los gobiernos municipales.


Llega la INDEPENDENCIA Y UNIDAD DE ITALIA (1848-1870), en 1850 aparece la Ley Siccardi que elimina, sin dialogar con la iglesia, los privilegios eclesiales. En 1855 surge la Ley Ratazzi que suprime 35 órdenes religiosas en el Piamonte. En 1859 la Ley Gabrio Casati que prescinde de las enseñanzas religiosas y monopoliza estatalmente la educación. El 17 de marzo de 1861 es proclamado el Reino de Italia y Víctor Manuel II el primer Rey. En 1870 es declarada capital Roma, el papa Pio IX se declara despojado y se recluye en los palacios pontificios del Vaticano y se rompe la relación con el Reino de Italia.


A grandes rasgos este contexto histórico-social-político es en el que se desarrolla la vida de Don Bosco y la fundación de la sociedad salesiana, en ella encontramos una seria de dificultades con las que se va formando el carácter de Don Bosco, que después entenderemos y que, gracias a la ayuda de personas como mamá Margarita, don Calosso, don Cafasso... logra sacar lo mejor de su persona para ofrecerla a los demás…


Quizás en nuestros tiempos tengamos la vivencia de algo parecido en las dificultades de aquel contexto de la vida de Don Bosco, nos queda aprender de ella, integrarlas a nuestra vida, fortalecer nuestra voluntad, y formarnos como verdaderos cristianos y honestos ciudadanos





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