NOS MUEVE LA ESPERANZA

Nos mueve la esperanza:

«Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5)

¡En Proyecto Salesiano Tijuana nos mueve la esperanza!, en este saludo quiero compartirles el aguinaldo o lema que Don Ángel Fernández, Rector Mayor de la Congregación Salesiana.


Probablemente el mes de febrero será uno de los meses más duros, por la situación de salud, la situación, económica, la crisis en el equilibrio psicológico y de equilibrio en nuestras relaciones familiares y laborales; todo ello lo afrontamos con GRAN ESPERANZA. Lo que hemos vivido en los últimos meses y estamos viviendo es, sin duda, una realidad que nos interpela y que no podemos ignorar como si nada hubiera sucedido o si ya hubiera pasado.


Las pandemias nos interpelan, nos golpean, si hay otras muchas pandemias que siguen moviéndose por nuestro mundo, en nuestras ciudades que golpean fuerte, aunque no a todos, y que no hacen tanto ruido porque las hacen sentir ajenas. Nosotros como creyentes y como Familia Salesiana de Don Bosco no ignoramos ni olvidamos. Me estoy refiriendo a la pandemia del “sin sentido” que muchas personas viven y muchos jóvenes, esa pandemia del narco menudeo, la pandemia de las muertes con narco mensajes, la pandemia de la pobreza, de los robos de autos y la quema de autos, la pandemia de la hiperconexión a los medios, a las redes; todo esto llevando a la soledad de la persona y así podría seguir enumerando casos de estas epidemias locales, nacionales e internacionales. En palabras del papa Francisco se trata de: «contextos de guerra y padecen la violencia en una innumerable variedad de formas: secuestros, extorsiones, crimen organizado, trata de seres humanos, esclavitud y explotación sexual, estupros de guerra, etc. (…) Son muchos los jóvenes que, por constricción o falta de alternativas, viven perpetrando delitos y violencias: niños soldados, bandas armadas y criminales, tráfico de droga, terrorismo, etc.»[1]. Esto refiriéndose a los jóvenes, pero también alcanza a los adultos.


Aún en este mundo, con tantas notas de inhumanidad, se puede vivir con actitudes diversas. Hay quienes viven en el lamento, y la negatividad, con el corazón endurecido. También, por fortuna y gracia de Dios, somos muchos los que intentamos vivir movidos por un dinamismo que nos lleva a buscar la Vida, a hacer lo que sea mejor, a centrarnos en vivir desde el amor y el servicio (que sanan por sí mismos), a trabajar bajo el dinamismo de la esperanza. Y cuando se vive movido por la esperanza se va haciendo experiencia de que el amor, el servicio, el corazón lleno de humanidad tiene pleno sentido. De hecho, desde nuestra mirada del ser humano, es la esperanza un ingrediente del amor. «el amor todo lo espera» (1 Cor 13,7).


Ciertamente son muchas las personas que, desde una visión cívica, de ciudadanía, con una clara conciencia de humanismo y sin ningún horizonte de fe, están afrontando también esta realidad. También somos muchos, y el mundo de hoy necesita de estos testimonios de vida, quienes tenemos en el encuentro con Cristo, y en el Dios de Jesucristo, el sentido de nuestras vidas.


Hay un momento en la historia del Oratorio que no se puede dejar de recordar, porque está tan cerca de la dificultad global en la que todos nos encontramos inmersos con la pandemia. A finales de julio de 1854 en Turín, estalla el cólera. Conocemos la historia y no es necesario presentarla aquí. La visión de la fe y la práctica de la caridad, incluso de manera heroica, no son una virtud privada, característica solo de Don Bosco o de algunos generosos. Es el estilo de vida de esa pequeña comunidad educativa. La esperanza es virtud de la comunidad, que se alimenta con el ejemplo mutuo y a través de la fuerza de la comunión fraterna. Esto también nos atestigua el Oratorio de Valdocco durante el cólera, como la experiencia de muchas comunidades educativas y pastorales en tiempos del COVID, que han tenido en primera línea a médicos, enfermeras y personal sanitario que han dado y siguen dando la propia vida para salvar la de los demás.


Momentos de crisis como este sacan a relucir otro aspecto de la esperanza, como la vivió Don Bosco. Creía firmemente en la Providencia. Una fe-confianza que se hace cada vez más grande. En nuestro Proyecto Salesiano Tijuana también tenemos esta grande fe en la PROVIDENCIA. No han faltado bienhechores que llegan a nuestras casas, no han faltado laicos, colaboradores, coordinadores, agentes de pastoral, animadores juveniles que viven buscando hacer el bien a los demás y esta realidad de humanismo y de vida cristiana fortalece nuestra esperanza y nos mueve en el amor – en la esperanza.


En el Desayunador Salesiano, en los Oratorios, en la Parroquia y en nuestras Escuelas se siguen abriendo caminos de esperanza para muchos, seguimos siendo una casa que acoge, relaciones y ambientes de familia que protegen, seguimos ofreciendo pan y despensas que sacian el hambre, tenemos espacios de juego y de conocimientos que sanan física y psicológicamente y sin duda nuestras presencias donde se encuentran al Dios de la Vida que cuida y protege y se nos da en la celebración de la Eucaristía.


A los Salesianos en Tijuana y a todo el gran movimiento de amigos de Don Bosco en esta ciudad este tiempo nos enseña a apostar más por la solidaridad y la fraternidad frente al virus del individualismo. Este tiempo nos da la oportunidad a interesarnos por los demás. Este tiempo nos une en una empatía de altruismo, de solidaridad, de preocupación, de expresión del bien común y ojalá de compasión y de misericordia. Nos une también en la búsqueda de soluciones.


Saludando a TODOS en este mes de la amistad, en este mes de febrero concluyo recordando que más que nunca, se necesita presencia y testimonio. Como presencia, la nuestra, y como testimonio la alegría que nace de nuestra fe esperanzada porque «la fe y la esperanza avanzan juntas»[2]. Estamos para todos los que nos esperan y más que a todos, a los jóvenes, a quienes no podemos dejar solos (¡nunca, pero menos ahora!): ellos nos esperan, de brazos abiertos, para que habitemos, de nuevo, su vivir, con la fuerza de un amor que es capaz de vencerlo todo, porque en todo esto, solo el amor podrá triunfar! Tenemos que soñar de nuevo el sueño de los jóvenes.


¡Feliz mes de la AMISTAD febrero 2021 donde nos mueve la Esperanza!


P. Agustín Novoa Leyva. SDB

Director de Proyecto Salesiano Tijuana A.C.


[1] Francisco, Christus vivit, 72. [2] Francisco, Carta del papa Francisco: Educar a la esperanza, 14 de noviembre de 2018.



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